lunes, 16 de enero de 2012

Plásticas: Intersecciones desordenadas entre arte y feminismo

En 1791 Adélaïde Labille-Guiard, pintora francesa, escribió sobre los intereses de las mujeres artistas, logrando el reconocimiento de éstas en los salones de exhibición. La participación femenina en dichos salones se acrecentó de tal modo que para siglo XIX la pintura ya era una práctica común en las mujeres de clases acomodadas. Las señoritas de clases altas recibían clases en institutos especializados o bien, por parte de maestros privados. Evidentemente, la cuestión de clase estaba presente e incidía en tanto que las mujeres pobres continuaban inscritas en procesos de formación artística silentes, prohibidos o inexistentes, ocultas tras un discurso sobre "los logros de la mujer" que en realidad sólo ha beneficiado a los subconjunto de universitarias, intelectuales y burguesas a través de la historia.

Aunque para 1791, varias mujeres europeas y americanas ya practicaban el arte de la pintura, éstas no eran consideradas artistas o pintoras. Muy pocas de ellas consideraban la Pintura como una profesión, porque las profesiones eran cosa de hombres. "El ejercicio de la pintura -comenta L. Cortina en su libro 50 mujeres en la Plástica de México- se daba como una actividad íntima, secreta, desarrollada primordialmente dentro del ámbito del hogar"

Las mujeres practicaban géneros de dimensiones menores en tanto que se consideraba que ellas requerían de un grado menor de dificultad para poder pintar, además, el desnudo para ellas estaba vedado. Y es que el desnudo de la Mujer ha sido a través del tiempo una estimulación erótica para el artista hombre y, a pesar de que podemos encontrar un sinfín de desnudos masculinos, es evidente que éstos se daban más en ciertas culturas homosexuales en las cuales en las cuales enamorarse de una mujer era algo bajo y despreciable. [Como nota, en 1906, Antonio Rivas Mercado dirigía la Academia de San Carlos, consideró necesario que las Mujeres entraran a la clase de desnudo masculino y esto causo, evidentemente, un frenesí de indignación en los padres de familia]. Las mujeres entonces no tenían un estatus de artistas, tuvieron que ganar terreno palmo a palmo y atendiendo a estos hechos, tal vez pudiésemos entender un poco el discurso de Solanas acerca de la mujer en el arte, en su Manifiesto S.C.U.M. que, si bien es un escrito radicalmente excluyente, que no debiera ser tomado al pie de la letra, también es una violenta denuncia a algo que, en realidad, sí ha sucedido a través del tiempo. Valerie escribiría, en pleno siglo XX, una declaración acerca de la inequidad que varias mujereres artistas sufrían aún para ese entonces. 
`Great Art' proves that men are superior to women, that men are women, being labeled `Great Art', almost all of which, as the anti-feminists are fond of reminding us, was created by men. We know that `Great Art' is great because male authorities have told us so, and we can't claim otherwise, as only those with exquisite sensitivities far superior to ours can perceive and appreciated the slop they appreciated
En esta cita, mucho menos escandalosa que el resto de las que Solanas afirma en SCUM Mnifesto, remarcamos la denuncia radical hacia una historia del arte que, tirana, situó a la Mujer en papeles secundarios. Incluso el concepto de la Musa ha sido cuestionado por Shulamth Firestone en 1970, en  '(Male) Culture'


In addition to providing its emotional support, women had another important indirect relation to culture: They inspired it. The Muse is female. Men of culture were emotionally warped by the sublimation process; they converted life to art, thus could not live it. But women and those men who were excluded from culture, remained in direct contact with their experience fit subject matter

No fue sino décadas más tarde, en 1876, durante la conmemoración del primer año de la independencia estadounidense llevada a cabo en Filadelfia, que se instauró el Pabellón de la Mujer, el cual exponía la obra de aproximadamente 1500 mujeres provenientens de 13 países distintos, con una seriedad más notoria que en 1791. En el Pabellón participaron pintoras mexicanas como Guadalupe Carpio de Mayora, Julia Muñoz, Josefina Mata, Soledad Enciso. También participaron Ingacia Juárez y Vicenta Salazar con fotografías. 

En aquél tiempo hubo feministas a quienes se ha catalogado como radicales porque se opusieron a participar argumentando que, el hecho de que las mujeres tuvieran un salón exclusivo, apartado del de los hombres, era una forma de segregación mediante la cual las mujeres artistas habían sido relegadas del recinto principal, a pesar de esto, el Pabellón de la Mujer es una coyuntura histórica en el papel de las mujeres artistas, pues  además de ser un momento coyuntural en el progreso de la vida pública de las mujeres artistas, constituye un antecedente importante para los movimientos  feministas de finales de sXIX.

En 1893, Chicago fue la sede de la World's Columbian Exhibition, también conocida como la Exposición Universal de Chicago, que celebraba el cuarto centenario de la llegada de Colón a tierras Americanas (hecho al cual se le ha llamado desde una ideología hegémoncia 'El descubrimiento del Nuevo Mundo) Esta wordl's fair promovía la Arquitectura de Beaux Arts (que es un estilo arquitectónico clásico) bajo este contexto, mujeres estadounidenses encabezadas por Bertha Honoré Palmer, organizaron el Woman's Building. Palmer era una Socialité, joven esposa de un magnate que le duplicaba la edad, y cuyo tiempo era brillantemente invertido en participar activamente en el Chicago Woman's Club, sin embargo su papel en esta historia se debe no a su matrimonio con el magnate sino a la fuerza y selfconfidence que mostraba al emprender causas y posicionarse dentro de las cuestiones políticas y económicas -aunque, claro, desde una perspectiva burguesa- Palmer formó parte de la Federación General de Clubs de Mujeres, esta federación reunía a las asociaciones de mujeres trabajadoras quienes discutían problemáticas sociales y trataban de proponer soluciones con una perspectiva de género, buscando mitigar las diferencias sexuales. En 1891, fue elegida para encabezar el movimiento de las mujeres que participaron de los trabajos llevados a cabo al rededor del Woman's Building. Ante esta responsabilidad, tuvo el acierto de elegir a Sophia Hayden como diseñadora de The Women's Building, Hayden fue la primer mujer admitida en el programa del Massachusetts Institute of Technology, se graduó con honores en 1890. Nacida en Santiago de Chile, a la edad de 21 fue elegida para el diseño y la construcción del edificio y recibió 1000 dólares en un momento histórico en el cual los hombres arquitectos ganaban al menos el triple. Los detalles ornamentales y las esculturas interiores y exteriores estuvieron también a cargo de artistas prestigiadas en Estados Unidos. 

En torno a este trabajo dirigido, elaborado y consensuado por mujeres, se argumentó que era perverso poner a competir a unas contra otras, haciendo alusión a la condición preestablecida acerca de la imposibilidad de las mujeres para organizarse en colectividad. Esto, evidentemente, haba de un discurso que ataca la capacidad de las mujeres para trabajar en colectividad como muestra de una "naturaleza femenina" histérica.

Para entonces, en México, la Junta de Señoras encabezada por Carmen Romero Rubio de Díaz organizó la participación de las Mujeres mexicanas en la expo de Chicago. Más de 500 mujeres de todos los estados (o, más bien, 500 mujeres ricas de la mayoría de los estados) de la República enviaron sus obras. Las mexicanas que fueron seleccionadas para participar en la Expo de Chicago fueron Eulalia Lucio, Pilar de la Hidalga (que en la expo uso su "nombre de casada" Pilar de Uzandizaga), Julia Escalante, Carlota Camacho, Ana y Dolores González, Carmen López y Guadalupe Almazán.

A partir de esto, en 1893 José María Vigil propueso a la Comisión de Literatura de la Junta de Señoras la publicación del libro Poetisas Mexicanas, sin embargo, el tema de la literatura femenina en México es tan extenso, que preferiría abordarlo en otra entrada del blog. 

La crítica de las feministas radicales hacia esta segregación de la Mujer en la vida pública y en la historia, como hemos visto, del arte, se entiende mejor si atendemos a hechos de inequidad sistemática que nos harán comprender su crítica. Quiero decir que el discurso de estas mujeres no era una representación de la convulsa condición histérica inherente a las mujeres - muy defendida desde el discurso falocéntrico- sino una denuncia cruda desapegada de las normas diplomáticas y educadas que se consideran, al igual que la histeria, una condición obligada en las mujeres. Si bien es necesario aclarar que estas relaciones entre arte y feminismo no se dieron en todas las culturas,también hay que hacer hincapié en el hecho de que esto ha sido, a través de la historia, un procesos repetitivo y sistemático. Rivero Weber lo ejemplifica con la ausencia de la Obra de Virginia Woolf en la antología de literatura Inglesa que encontró en la Facultad de Filosofía y Letras hace a penas algunos años.

¿Por qué es importante conmemorar estas exposiciones? Sólo las mujeres que tenían las posibilidades económicas podían participar, además, no se les tomaba en cuenta con la seriedad que merecían, sin embargo, era la forma en la que se abrían camino y son los antecedentes de la participación femenina en algunos (subrayo que no todos) de los círculos artísticos. En nuestro caso,  era la única vía que encontraban las mujeres mexicanas para difundir su obra y sobre todo, era uno de los pocos espacios en los cuales se les reconocía como las artistas que eran, y no como figuritas delicadas que podían jugar a pintar o a escribir.o etcétera. En este sentido, encontramos ejemplos de mujeres que se asumían en su papel de artistas con una seriedad casi prohibida para la época, en el  siglo XIX, en su obra Interior del estudio de una artista, Josefa San Román da cuenta de esto. Para 1891, en la 22 Expo de la Academia de San Carlos, Carme López presentó 22 pinturas.y para entonces, aumentó la matrícula femenina en la academia, eran ya más las alumnas regulares que asistían a cursos de Pintura y fue en ese entonces que Antonio Rivas tuvo el conflicto que mencioné anteriormente.



Ya entradito el siglo XX 

Ocho años más tarde de que María Izquierdo expusiera su obra en New York, Bretón llegaría a México, considerándolo "el lugar surrealista por excelencia" Con él, llegaron 3 mujeres artistas que desarrollaron en México su pintura surrealista: Alice Rahon, francesa; Remedios Varo, española y Leonora Carrington, inglesa. 

Para 1930, María Izquierdo expuso su Obra en New York, el 7 de noviembre en el Centro de Arte de East 56th. Fue la primera mexicana en exponer sus pinturas en Estados Unidos,  A Frida Kahlo, por otra parte, Bretón le llamó La beaute de Diable. Decía que su obra La niña tehuana (Lucha María) alcanzaba "la más pura surrealidad".


Lucha María, Frida Kahlo. 1942


No fue sino hasta 1953 que se reconocería el derecho al voto de la Mujer en México. Después, en 1958, se abrió el primer salón de Plástica femenina, en el cual participaron 19 mujeres artistas

Tina Modotti, fotógrafa revolucionaria

María y Frida fueron las primeras mujeres que asumieron la pintura como una profesión, a pesar de que sus visiones, cabe mencionar, eran distintas, compartieron la pasión por la pintura y la fuerza para hacer de ésta su propia herramienta, con características evidentemente distintas a las de los hombres de la época. Pintaban un mundo que veían con ojos de Mujer, no con los ojos del hombre que las mujeres interiorizan como por inercia cultural. Los estudios sobre género contienen un montón de pequeños complejos que en momentos se articulan divinamente. Cuando leía sobre estos momentos en la vida de Frida e Izquierdo, recordé de pronto que, en 1982, en Londrés, se llevó a cabo la Exposición Itinerante de Frida Kahlo (pintura) y Tina Modotti (Fotografía) No la recordé, sin embargo, porque yo haya ido. Ciertamente ni siquiera había nacido. El caso es que recordé Amora, porque Guadalupe visitó esa exposición en la Cd de México. Amora, publicada en 1989, es la primera novela lésbica mexicana. Escritora, pionera y periodista Autodidácta, Rosamaría Roffiel, su autora, nació el 30 de agosto de 1945, en Veracruz.


En Amora, cuando Guadalupe visita con Claudia la expo de Tina Modotti y Frida Kahlo en el Museo Nacional de Arte, entre pinturas y fotos, textos, cartas de amor y poemas, se impresiona 

Para ambas, sus hombres lo eran todo, Frida hubiera querido ser de miniatura para que su novio Alejandro la trajera en el bolsillo de su pantalón. Más tarde, Diego se convirtió en su Universo. En cambio, para él, la pintura y el partido eran primero. Él la quería. Para ella, él era un Dios. Claro, por eso hay tan pocas mujeres genias. Mientras nosotras nos entregamos, nos deprimimos, nos desgarramos, ellos producen 'Detrás de todo hombre famoso hay una gran mujer' ¿Y detrás de cada Mujer famosa, qué hay? Serán sus amigas o su gato, pero no su papá ni su marido ¡Ya parece! "Mi vida, me voy a llevar a los niños toda la tarde para que avances en tu novela". Lo ideal para nosotras sería aprender a priorizar sin perder nuestra capacidad de amar. Pero ¿Cómo se logra eso?

Guadalupe reflexiona este amargo tema, al igual que Rivero y Castellanos en diversos momentos históricos y con distintas miradas.   


Los 60's fueron, en México, una ruptura con la que, en blanco y negro, la cultura se movía hasta entonces. Marcelino Perelló, en los diálogos del 68, comenta



Lo cuarentea y cincuenta fueron un mundo sepia, un mundo en blanco y negro; y no es sólo una metáfora, cuando digo en blanco y negro, quiero decir en blanco y negro. Por ejemplo: todas las sábanas de todas las camas en todo el mundo eran blancas; a nadie se le había ocurrido que pudieran ser sábanas de otros colores, de florecitas o cositas ¡no! blancas. (...) Los sesenta fueron, por supuesto, la psicodelia. La utilización masiva en los países del Primer Mundo -No faltó en México- de los ácidos lisérgicos, de los alucinógenos; los sesenta fueron la píldora anticonceptiva, que fue descubierta precisamente en esos años y que permitió que el amor y el sexo ocuparan un lugar que hasta entonces estaba vedado

Fueron los 60's el espacio de ruptura que dio paso en México a uno de los movimientos más importantes y desconocidos del arte que, en la década de los 70's haría del erotismo y la sexualidad su principal tema: el movimiento de arte conceptual de grupos. Con en desarrollo de performance, happenings y artes plásticas, las mujeres le otorgaron a su arte en grandiosas y múltiples ocasiones una connotación feminista.

El arte de Magali Lara, del Grupo Marco y Carla Rippey del grupo Peyote y la compañía El Heraldo Negro, en palabras de Leonor Cortina "aluden a la compleja realidad de la mujer" Carla Rippey declara en La apropiación del pasado de Antonio Luque 



Cuando yo hago un desnudo femenino, no estoy pensando en cómo van a verlo los hombres, sino que pienso en la mujer misma, su desnudez es una forma de permitir la entrada en su intimidad

 Carla Rippey, El sueño de la Razón 1991


En 1983, Maris Bustamante y Mónica Mayer crearon el grupo "Polvo de Gallina Negra, con la finalidad feminista de analizar la imagen de la Mujer en el arte y los medios de comunicación, a través de performance, exposiciones y publicaciones que permitieran a la mujer apoderarse de su realidad. Para 1987, Fernando Gamboa organizó una expo sobre mujeres mexicanas en la que se mostró la obra de 56 artistas.

Existen un sinfín de argumentos por los cuales las artistas se desapegan a veces de la etiqueta de feminista, bien porque su historia representa a veces sólo a las mujeres blancas y ricas, o bien porque se considera excluyente a los hombres, sin embargo, el feminismo que promueve la lucha por hacer que las diferencias sexuales no se traduzcan en diferencias sociales -como lo ha dicho Martha Lamas-  ha permitido que ahora las mujeres expresen su erotismo y su actividad creadora, y éste ha sido un terreno ganado palmo a palmo, cuyos logros y debemos analizar, conmemorar y criticar para seguir adelante. María Esther Aguirre Lora, en Imágenes en torno a la mujer, escribe

La mujer, en las mas diversas culturas y desde tiempos inmemoriales, ha debido ganarse, palmo a palmo, un espacio digno en la sociedad. Mucho es lo que ha tenido que luchar, que trabajar, para ser reconocida en términos más equitativos respecto a su compañero y quizás, todavía sea mucho lo que falta por hacer.

Recordar estos pasos dados por grandes artistas es la muestra perfecta del trabajal por parte de las Mujeres para ganar espacios y es un pretexto perfecto para reconocernos a nosotras mismas como actrices históricas, sociales y sobre todo, cotidianas.

Híjar




No hay comentarios:

Publicar un comentario